Acedo

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La nobleza y antigüedad de la casa de Acedo la pondera Avalos de la Piscina, y afirma que de ella descienden las ilustres familias de Coronel y Cornel, célebres en la historia de Castilla y también en la de Aragón.

En efecto; estos apellidos ostentan las armas de Acedo, pero como de ellos hemos de ocuparnos en esta obra en el lugar que les corresponda, vamos a concretarnos de momento a recoger únicamente los datos más importantes que al linaje Acedo se refieren.

La torre y palacio de Acedo, sita en el lugar de Acedo, en el Valle de la Valdorba (Navarra), fue el origen y solar de este linaje.

De otra rama, descendiente del palacio del lugar de Acedo, fue Juan de Acedo y Rico, bautizado en Acedo en 1760, autor de notables obras jurídicas, al que el Rey Don Carlos IV, concedió el título de Conde de la Cañada por Real despacho de 26 de Diciembre de 1789. Sus descendientes pasaron a Madrid y luego a Ciudad Real, donde quedaron radicados. A Rafael de Acedo y Rico, tercer Conde de la Cañada, y Teniente General del Ejército, le concedió el Rey Don Alfonso XII la Grandeza de España.

Otra rama pasó a la villa de Tiebas (Navarra), creando allí nueva casa solar, de la que descendió José de Acedo y Romeo, Caballero de Santiago en 1653.

Otra se estableció en la villa de Falces. Otra tuvo mayorazgo en Unzue. Otra, radicada en la villa de Milagro (Tafalla), se apellidó Matheo de Acedo y probó repetidamente su nobleza. Y otra pasó a la villa de Antoñana (Alava) donde quedó establecida, tras probar también su nobleza, por medio del caballero Fauste de Acedo, en el año 1635, descendiente del noble solar y Torre Palacio en Acedo, cuna y origen del apellido. Fue hijo de Juan Acedo y Mari López, vecinos de Estúñiga, nieto de otro Juan de Acedo, y María de Tibarrez, y biznieto de Ramiro de Acedo y María Sanz de Ubago. Avecindado en Antoñana, jurisdicción de Vitoria, tuvo que probar su nobleza contra la oposición del Fiscal y su Concejo, a cuyo fin presentó una ejecutoria dada por la Audiencia y Corte Mayor en Pamplona a 11 de Octubre de 1555 a favor de su padre y un hermano de éste, llamado Hernando de Acedo, vecino de Asarta (Navarra), en el cual se prueba el origen a que al principio aludimos, alcanzando dicho caballero sentencia a su favor en la Real Chancillería de Valladolid, con Real Carta Ejecutoria, de 3 de Agosto de 1635.

El linaje de Acedo se unió a ilustres casas, como se ha indicado antes. Además de las citadas, entroncó también con las de Palacios, Albizu, Dicastillo, Alaiza, López de Cabredo y Martínez de Cabredo, Ramírez de Eulate, López de Eraso, Medrano, Jiménez de Tejada y otras. Fausto Acedo tuvo palacio y Señorío en 1612, en el lugar de Iriberri, del Valle de la Valdorba; Diego de Acedo fue agraciado en 1687 con asiento en las Cortes de Navarra, y un nieto suyo, llamado Francisco, también lo tuvo en Cortes generales.

En la Real Chancillería de Valladolid, probaron su hidalguía, en los años que se expresan: Alonso de Acedo, vecino de Coca (Segovia), en 1540; Ana, Andrés y Gabriel de Acedo, vecinos de Hita (Guadalajara), en 1568; Diego Acedo Sarabia, vecino de Olias (Toledo), en 1603, y Fausto de Acedo, vecino de Antoñana de Alava, en 1610.

Probaron su nobleza en la Real Chancillería de Granada, en los años que se expresan: Francisco Acedo, vecino de Castuera (Badajoz), en 1600, y Juan Acedo, vecino de Don Benito (Badajoz), en 1572.

Pedro de Acedo y Jiménez de Tejada, bautizado en Los Arcos (Navarra) el 7 de Febrero de 1720, ingresó en la Orden de San Juan de Jerusalén, en 1742. Era hijo de Diego Francisco de Acedo, Señor del Palacio de Mirafuentes, en el valle de Berrueza, que era Cabo de Armería, con asiento, por el Brazo militar, en las Cortes generales del reino de Navarra, y de Ana María Jiménez de Tejada, y nieto paterno de Diego de Acedo y de Teresa Fernández de Mirafuentes, de la Casa de Muez.

Francisco Antonio de Acedo ingresó en la Orden de Santiago en 1711.

Ignacio María de Acedo y Atodo, natural de Tolosa (Guipúzcoa), hijo del Conde de Echauz, probó su nobleza para ingresar en la Real Compañía de Guardias Marinas, en 1784.


Armas


Los del palacio de Acedo, del lugar de Acedo, según consta en el expediente de los Reales Tribunales de Navarra, fechado el 11 de Octubre de 1555, usan: En campo de plata, cinco choas o pájaros de sable, puestos en aspa, membrados de gules.


Las de la torre y palacio de Acedo en el lugar de este nombre: De oro, con cinco pájaros (algunos los llaman ocas y otros tordellas), de sable, puestos en sotuer, adiestrados, posados, picados y uñados de gules. Divisa: "Praesdium (F), et, decus beatificamus eos quius-tinverunt".

Estas armas están confirmadas en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara en 1749, Juan Domingo Acedo, natural del lugar de Acedo, e hijo de los Señores de esa torre palacio.

En la fachada principal de ésta, según se dice en dicho expediente, hay un escudo con cuatro cuarteles; y el primero, que es el que contiene las armas de los Acedos de esa torre, tiene las cinco aves de sable.

También se ven éstas en el escudo de los Acedo, tallado en los bancos de madera de la capilla de la iglesia parroquial de Santa María, de la citada localidad.

En el referido expediente se añade que el campo de esas armas parece ser de plata, y esta duda no es infundada, por que el campo es de oro, según el testimonio de autorizados tratadistas y las propias armas de otros Acedo de esa casa que hemos visto pintadas con todos sus esmaltes.


Los Mateo de Acedo, según los expedientes de nobleza de los Reales Tribunales de Navarra, años 1564 y 1615, usan: En campo de oro, cinco choas o pájaros de sable, puestas en aspa, membradas de oro.


Los del valle de la Valdorba (Navarra), según el Cronista Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de oro, cinco águilas de sable, picadas y membradas de gules, y puestas en sotuer. Bordura también de oro, con este lema: "Los de la casa de Acedo pelean con gran denuedo".


En el expediente de nobleza de los Reales Tribunales de Navarra, de Diego José de Acedo y Jiménez de Loyola, natural de Viana y originario de Acedo, constan estas otras armas: En campo de gules, una encina al natural sobre peñascos o rocas, siniestrada y a la altura de la copa, tres hachas de las que usan la tropa, puestas dos y una, con las astas de sable y las cuchillas de plata.

Según el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Santiago José de Acedo y Romeo, descendiente de la casa solar de la villa de Tiebas, se dice únicamente: En la fachada principal de la casa solariega de Acedo en Tiebas, hay un escudo que tiene las cornejas, cruz y banda. Estos datos, como se ve, son insuficientes para pintar con acierto ese escudo, ya que no se indican sus particiones ni los esmaltes de las piezas. Sin embargo, de esas escasas noticias puede colegirse que sus armas son las mismas de los Acedo de la torre y palacio del lugar de Acedo. Esto es, los cinco pájaros de sable, puestos en sotuer, en campo de oro. Eso, al menos, parece indicar el citado expediente de pruebas, al decir que el escudo del solar de Tiebas tiene las cornejas, pues este nombre se da, como es sabido, a unos pájaros negros, como el cuervo, y del género de éste. La cruz y la banda, que según se dice también en el mencionado expediente, tiene además ese escudo, deben de representar las armas de alguna alianza, pero no integra las propias del linaje.

Para la rama de Unzue, según aparece en el frontispicio de la casa mayorazgo de dicha villa, según Elorza y Rada: Escudo cuartelado: 1º, una flor de lis; 2º, un lobo pasante y una estrella en el cantón diestro de la punta; 3º, un lobo pasante en el centro, y una flor de lis en punta, y 4º, tres palos.

Según Juan Carlos de Guerra la rama de Unzue, trae: Escudo cuartelado: 1º, una flor de lis; 2º, un lobo pasante y una estrella en el cantón diestro de la punta; 3º, un lobo pasante en el centro, y una flor de lis en punta, y 4º, un billete de azur, cargado de un palo de oro.

Fausto Acedo, el poseedor del palacio y Señorío de Iriberri, traía: En campo de oro, endentado de azur.

Otros: En oro, cinco pájaros de sable, picados y membrados de gules, puestos en aspa.

Otro: En campo de azur, un pez, de plata, puesto en faja.