De la Herrera, Herrera, Herrera (de la)

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En la Enciclopedia Hispanoamericana de Heráldica, Genealogía y Onomástica, de los hermanos Arturo y Alberto García Carraffa, escriben: Lo más probable es que tuvieran su origen los de este linaje en el lugar de Herrera. Sito en el valle de Camargo (Santander), del cual tomaron el nombre, y del que salieron ramas y líneas que fundaron nuevas casas por nuestra península.

En el "Diccionario de Apellidos Españoles" podemos leer que procede este apellido del topónimo Herrera, nombre de varias poblaciones españolas, cuyo étimo es el castellano antiguo herrera, herrería, del latín "ferraria".

Muchos tratadistas y genealogistas, como Aponte, Meneses, Argote de Molina y otros, dicen que el linaje de Herrera procede de la gran casa de Lara, y señalan como tronco de la rama que adoptó tal apellido, por poseer el Señorío de la Villa de Herrera de Río Pisuerga (Palencia).

Pero D. Luis de Salazar y Castro, en su monumental obra "Historia de la casa de Lara", sale al paso de la versión anterior que hemos reproducido y niega, o por lo menos lo pone en duda, que el linaje de Herrera proceda del de Lara. Oigámosle; "Muchos autores dicen que la casa de Herrera procede de la casa de Lara, así porque las armas son unas mismas, como porque la villa de Herrera, que dio nombre a la familia, fue de los Señores de Lara, de la línea del Conde D. Nuño Pérez, que es de por lo que el Rey D. Alfonso X "el Sabio", puso nombre de Ferrera, al repartimiento que dio en Sevilla a D. Nuño González de Lara "el Bueno", señor de esta casa. Pero, sin embargo de esto, ninguno (de los autores aludidos) se adelantó a asegurar las sucesiones de este modo, y sin prueba evidente de instrumento cierto contra el patronímico, se podría creer que Álvaro Rodríguez de Herrera, Merino Mayor de Castilla en 1232, fuese hijo de Carci González, Señor de Herrera en 1228. A esto se añade una consideración muy fuerte, y es que los Herrera, aunque de linaje ilustrísimo, nunca fueron Ricohombres de sangre como los Lara, y si fuesen de un mismo tronco, no parece posible que hubieran perdido tal calidad. Así que, por ahora, no nos atrevemos a asegurar la filiación de la Casa de Herrera, en la de Lara, y lo cierto es que, si procede de ella, no sería por las filiaciones que D. José Pellicer atribuye a nuestro Carci Pérez, Señor de Molina, de quién no habemos sucesión".

Otros con menos fundamentos en los que basarse dicen que su origen es la villa de Pedraza en la provincia de Segovia, y que el primero de quien se tiene noticia de este linaje es D. Gonzalo Peláez de Herrera que aparece como testigo en una escritura fechada en el año 1163. Y en otra, en el año 1229, por merced del rey D. Fernando III "el Santo".

Don Estaban de Herrera acompañó, al anteriormente citado rey, a la conquista de Sevilla, en el año 1.235 y fue uno de los doscientos caballeros a los que dicho monarca, en agradecimiento a los servicios que le prestaron, dejó muy bien heredados. Otro tanto, le ocurrió a don Pelayo de Herrera, de la mesnada de este rey, que también, entró en el repartimiento de tierras.

Habrá que dejar constancia de que algunos autores, aun admitiendo que su difusión partió de Castilla, llevan el tronco de este apellido allende nuestras fronteras, diciendo que lo tuvo en Italia, ya que lo identifican con Ferrara, indicando que, al pasar a España, primero lo hizo como Ferrera y luego se transformó en Herrera.

Varios caballeros de este apellido estuvieron en la conquista de la ciudad y fortaleza de Úbeda. Entre estos caballeros, se hallaba el Mariscal D. Juan de Ferrera, que en una batalla que tuvieron contra los moros ante Baeza, murió combatiendo valerosamente contra sus enemigos.

Probaron su nobleza innumerables veces, en todas las épocas, para el ingreso en las Órdenes Militares, una rama pasó a Cuba y otra a la conquista de las Islas Canarias.

La rama valenciana moró en Xàtiva, descendiendo de ella Luís de Herrera, caballero de conquista, como escribe Martín de Viciana.

Una casa de este apellido hubo en la ciudad de Olite, del partido judicial de Tafalla (Navarra), con línea en Castellón de la Plana.

Otra radicó en la villa de Azpéitia (Guipúzcoa), y una de sus ramas pasó a Chile, siendo su progenitor Sebastián de Herrera, natural de Azpéitia, y casado con doña María de Iturrichea, en primeras nupcias, y en segundas, en Santiago de Chile, con doña Francisca Barraza. De ambos matrimonios tuvo sucesión.

En Aragón han sido varias las casas de este apellido documentadas en varias poblaciones de dicho territorio, la mayoría de ellas originarias de Zaragoza. Así, se documenta a portadores de este apellido, pertenecientes a una casa de Zaragoza, en las poblaciones de Ariza, Pozuelo y Zuera desde el siglo XVII.

Entre lo títulos nobiliarios concedidos a miembros de este linaje, figuran los de Marqués de Auñón (concedido en 18 de agosto de 1562 a don Melchor de Herrera y Rivera), Marqués de Lanzarote (1 de mayo de 1584, a don Agustín de Herrera y Rojas), Marqués de Villalta (1668, a don Gonzalo de Herrera), Vizconde de Palenzuelos (1692, a don Diego de Herrero y Herrera), Marqués de Santa Marta (19 de junio de 1746, a don José Antonio de Herrera), Marqués de Herrera y Vallehermoso (20 de enero de 1750, a don Juan José de Herrera y Zarzosa), Marqués de Herrera (9 de noviembre de 1790 a don Vicente Herrera y Rivero del Corro), Conde de Fernandina (10 de mayo de 1816 a don Gonzalo de Herrera y Beltrán de Santa Cruz, vecino de La Habana; Grandeza de España en 1819, al II Conde don José María de Herrera y Herrera), y Conde de Mortera (20 de enero de 1870, a don Ramón de Herrera Sancibrián).


Armas


Las primitivas del linaje fueron: En campo de gules, dos calderas, de oro, puestas en palo.


Otros traen: En campo de gules, dos calderas de oro con cabezas de sierpe, de sinople, por asas; bordura del mismo color, con ocho calderas de oro.


Los Herrera aragoneses documentados en Ariza, Pozuelo y Zuera desde el siglo XVII, usaron: En campo de gules, dos calderas de oro fajadas de gules; bordura de gules, con doce calderas de oro.


Otros traen: En campo de gules, dos calderas de oro, una sobre otra; bordura de oro, con doce calderas de sable.


Otros traen: En gules, un losange de sinople, perfilado de oro, cargado de un castillo de oro y cantonado de cuatro cabezas de moros, degollados. Bordura de gules, con trece estrellas de oro.


Los de Miengo (Santander) traen: Escudo partido, 1º, en campo de gules, una torre de plata sobre peñas, con una flor de lis de plata a cada lado, y 2º, en campo de azur, dos calderas de oro con las asas de cabezas de sierpe, de sinople, dos a cada lado.


Los de Andalucía traen: En campo de gules, dos calderas jaqueladas de oro y sable y un pendón entre las dos; bordura de oro, con ocho herraduras de azur.


Radicado en Jaén: En campo de plata, nueve herraduras, de azur, bullonadas de oro, puestas tres, tres, tres.


Radicado en Madrid y Sevilla: En campo de gules, tres herraduras, de plata, con bullones, de azur.


De la Herrera, originario de Castilla: En campo de azur, cuatro herraduras, de plata, puestas en los cantones del escudo.