Pizarro

Versión de impresión

Apellido toponímico, bastante frecuente y repartido por España, procedente del topónimo Pizarro, nombre de una localidad agregada al municipio de Campo Lugar, en la provincia de Cáceres, cuyo étimo parece derivar de la voz castellana de origen prerromano (o vasco) pizarra, probablemente en el sentido de "lugar pizarroso", posiblemente a partir de lapitz-arri, compuesto por arri (piedra) y lapitz (del latín lapideus "piedra"), en romance resultaría de una forma lapizarra de la que se excluiría la primera sílaba al confundirse con el articulo. Tiene las siguientes variantes: Pizarra, Pissarro, Pizarroso.

Algunos tratadistas afirman que el origen del apellido es Extremeño. De Trujillo en la provincia de Cáceres ( situada a una treintena de kilómetros al norte de la localidad de Pizarro). Pero son muchos los tratadistas que opinan que son vagas y dudosas las noticias que se tienen sobre el origen de este linaje.

Según Gracia Deí, Cronista del Rey D. Juan II de Castilla, y otros autores que le siguen, el apellido Pizarro es muy antiguo y de ilustre linaje, algunos miembros de esta estirpe, sirvieron a D. Pelayo en sus primeras luchas contra los moros, para la restauración de España, se distinguieron en Covadonga, y sus descendientes pasaron de Asturias a otras regiones batallando en ayuda de aquella gran empresa; y después se esparcieron por todos los puntos de la Península, principalmente en Aragón y Navarra, de donde pasaron a Extremadura, afirmación que por los remotos tiempos a que se refiere y por carecer de todo dato, ni siquiera medianamente comprobatorio que la justifique, no ofrece garantía para marcar con certeza la cuna y arranque del linaje.

Hay otra versión, tan problemática como la que antecede, que la hace oriundo de Galicia, de un lugar llamado Pinos; pero si ese pueblo existió, debió de desaparecer hace mucho tiempo, ya que en los diccionarios geográficos que hemos consultado no figura ningún lugar gallego de ese nombre, en plural. En cambio hacen mención de cuatro parroquias, tres en la provincia de Lugo y una en la de La Coruña, con el nombre de Pino, en singular. Aún admitiendo la existencia de tal pueblo llamado Pinos, nada nos ofrece tampoco tan escueta versión para que la aceptemos como verídica.

Lo históricamente comprobado es que el apellido Pizarro aparece entre los caballeros que tomaron parte en la reconquista de la ciudad de Trujillo (Cáceres) en el año de 1232, reinando D. Fernando III "el Santo" (ya había estado dicha ciudad en poder de los cristianos en tiempos del Rey D. Alfonso VIII), y que su tronco fue un ilustre linaje visigodo, el de Añasco que hizo primeramente su asiento en las montañas de Burgos, pasando luego, en la remota época de los bárbaros, a Trujillo, de donde se vieron obligados a salir sus caballeros y refugiarse en Asturias al ser invadida España por los árabes. En 1232, organizaron el definitivo rescate de Trujillo el Obispo de Plasencia D. Domingo, el Maestre de Alcántara D. Arias Pérez, el de Santiago D. Pedro González Mengo, el del Temple y el de los Hospitalarios, y vinieron a reforzar sus huestes desde Toledo, donde a la sazón estaban establecidos, los hidalgos de aquella familia Añasco que se dice residió en Trujillo en la etapa visigoda. Las tropas se lanzaron al asalto en las primeras horas de la mañana del día 25 de enero del citado año, y tras de sangrienta y enconada lucha se apoderaron de la plaza. Una piadosa tradición atribuye el triunfo al favor de la Santísima Virgen, que se dice apareció sobre los almenados muros.

Probaron su nobleza repetidas veces en las Órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Carlos III y San Juan de Jerusalén, y en la Real Chancillería de Valladolid.

Destaca en este linaje, el conquistador del Perú, don Francisco Pizarro, nacido en Trujillo, a quien el Emperador Carlos V, colmó de mercedes, creándole Caballero de la Orden de Santiago, Marqués de las Charcas y gobernador de Nueva Castilla. También cabe destacar a sus hermanos Gonzalo Pizarro, y Juan Pizarro, y a su primo Pedro Pizarro, que juntos a Francisco tomaron parte en la conquista de Perú.


Armas


En campo de plata un sauce de sinople acostado de dos osos rampantes de sable, uno a cada lado.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un sauce de sinople, acostado de dos osos rampantes, de sable, uno a cada lado. Debajo de las patas de cada oso, un trozo de pizarra, de sable.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un sauce, de sinople acostado de dos osos rampantes, de su color, uno a cada lado.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un sauce, de sinople acostado de dos osos rampantes, de su color, uno a cada lado. Debajo de las patas de cada oso, un trozo de pizarra, de sable.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un pino, de sinople frutado de oro, y dos osos, de su color natural, empinados al tronco del pino y afrontados.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un pino de sinople frutado de oro, y dos osos, de sable, empinados al tronco del pino y afrontados.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un pino, de sinople frutado de oro, y dos osos, de su color natural, empinados al tronco del pino y afrontados. Debajo de las patas de cada oso, un trozo de pizarra, de sable.


Según describen otros tratadistas: En campo de plata, un pino, de sinople frutado de oro, y dos osos, de sable, empinados al tronco del pino y afrontados. Debajo de las patas de cada oso, un trozo de pizarra, de sable.


Para otros tratadistas, las armas antiguas del linaje Pizarro, son: En campo de oro, un pino con piñas de oro, acompañado de dos lobos empinados al mismo y de dos pizarras al pie del tronco.


Otros traen: En campo de oro, una encina de sinople, con un jabalí, de sable, alzado a su tronco.


Otros traen: En campo de sinople, dos espigas de trigo, de oro, puestas en faja.

El emperador D. Carlos I concedió, el 22 de Diciembre de 1537, el siguiente escudo de armas al conquistador de Perú D. Francisco Pizarro: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una ciudad, cuyas puertas están guardadas por dos leones, sobre ondas de agua, en las que flotan algunas embarcaciones; en jefe, un águila de sable, coronada, entre dos columnas y bordura de azur, con ocho ovejas de plata y esta leyenda: "Caroli Cesaris auspitio et labore ingemos ac impesa duas Pizarro inventa et pecata"; 2º, también mantelado; 1º, de plata, con la ciudad de Cuzco al natural, superada de una corona; 2º, de azur, con un león al natural, rampante, sosteniendo una F de gules, con un león de plata, coronado y pasante. El mantel, de gules, con el cacique Atahualpa preso, con una argolla en la garganta y las manos metidas en un cofre de oro, y bordura de azur, con siete cabezas de indios, unidas con una cadena. Bordura general, de azur, con siete grifos de oro, unidos por una cadena, que los apresa. En abismo un escusón con las armas antiguas de los Pizarro.