Tena

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Apellido aragonés, relativamente frecuente y repartido por España, registrándose sobre todo en Aragón, Cataluña, Andalucía, Extremadura, País Vasco y Comunidad Valenciana, destacando su presencia en la provincia de Castellón. Tuvo su origen en el Valle de Tena (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Jaca y provincia de Huesca, cuyo étimo podría estar relacionado con la antigua voz catalano-aragonesa –tena-, “cobertizo para tener recogidos a los ganados y particularmente el destinado a los bueyes” y también “montón o hacina de leña”.

Tuvieron una noble casa solar en Panticosa (Huesca), del mismo Valle de Tena y que era solar de notorios infanzones, desde donde sus ramas se extendieron por Zaragoza, Tarazona, Pina de Ebro, Belchite, Lécera, El Fresno, etc.

Pasaron los Tena a la conquista y repoblación del Reino de Valencia, levantando casas en Borriana (1286), Valencia (1306), Almassora, Cálig (1379), Campello, Morella y Vallibona (1396).

En el censo aragonés de 1495 se citan 17 casas de este apellido, sitas en Escatrón, Zaragoza, Alcañiz, Ejulve, Cariñena, Ateca, Bolea, Monzón, etc. De Pina de Ebro (Zaragoza) fue Andrés José Tena, que probó su Infanzonía ante la Real Audiencia de Aragón, en 1749.

Otros Tena, de Extremadura y Andalucía, probaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Granada.

Algunas de sus ramas pasaron a Castilla y Andalucía, enlazando con familias muy principales, y muchos fueron los varones que dieron lustre a este linaje.

Martín de Tena sirvió a Carlos V en sus empresas militares, distinguiéndose por su arrojo.

Santiago Tena, oriundo del Valle de Tena, pero nacido en el Señorío de Vizcaya, murió heroicamente en la batalla de Lepanto.

Lope de Tena luchó en Flandes como Teniente de Infantería, de la compañía de don Antonio de Leiva. Vuelto a España casó con doña Luisa de Villegas, de la casa de este apellido en Cuenca y hermana del Capitán García de Villegas, Caballero de Santiago en 1528.

Pedro Lorenzo de Tena juró como infanzón al Príncipe de España, en Zaragoza, en 1646.

Luis de Tena, natural de la ciudad de Guadix (Granada) fue canónigo de Toledo y después Obispo de Tortosa. Escribió un volumen comentando las Epístolas de San Pablo a los hebreos, y se lo dedicó al Rey Felipe III. La impresión se hizo en Toledo en el año 1611.

Pedro de Tena Pardo fue Gentilhombre de la real Casa del mismo Monarca Felipe III. Era hijo de Saturnino de Tena y de doña Isabel de Prado, hermana de Francisco Prado, Caballero de Santiago.

A una rama de Tena establecida en Córdoba perteneció Rafael de Tena, Veinticuatro de aquella ciudad y Caballero de la Orden de Carlos III.

Para algunos tratadistas, los apellidos Tena, Tenar, Tenea y Tenares son uno mismo y originarios del solar del Valle de Tena. Y añaden que así lo consignan Juan Baños de Velasco en la "Nobleza universal" y Argote de Molina en sus "Memorias sueltas". Pero no nos ha sido factible comprobarlo.


Armas


En el expediente de ingreso de doña María Francisca Tena en el Convento de la villa de Casbas (Huesca) figura, como correspondiente a su apellido Tena, este escudo cuartelado: 1º, de oro, con un brazo vestido de gules empuñando un árbol de sinople arrancado; 2º, de gules, con un castillo de plata; 3º, también de gules, con un grifo de oro, y 4º, de sinople, con cuatro cabezas de moro con turbante, y en cada cantón una estrella de oro.

Pero se da el caso curioso, en las descripciones que varios tratadistas hacen de las armas usadas por familias del apellido Tena, de aparecer las que anteceden divididas en otros tantos escudos como cuarteles tienen, o sea, separadas y organizadas como escudos independientes.


Así vemos que Lázaro del Valle manifiesta que la antigua casa del Valle de Tena ostentaba: En campo de sinople un castillo de oro. Armas que sólo se diferencian en los esmaltes de las que contiene el segundo cuartel de las primeramente descritas.


Otros heraldistas asignan a los Tena, de Aragón, las siguientes: De oro, con un brazo vestido de gules, empuñando un árbol de sinople, arrancando. Que son las mismas que figuran en el primer cuartel de las que constan en el expediente de ingreso de la monja doña Ana Francisca de Tena en el convento de Casbas.


Y estas otras: De azur, con un grifo de oro rampante y coronado, y una estrella del mismo metal en cada cantón del campo. Armas que, en parte, contiene el tercer cuartel del blasón de la repetida monja.


Y, por último: las atribuidas a los Tena de Andalucía por diversos autores, incluso alguno rey de armas, y organizadas así: En campo de azur, un losange grande, de oro, puesto en abismo y cantonado de cuatro estrellas del mismo metal. La punta del escudo de sinople, con cuatro cabezas de turcos degolladas, con turbantes de plata y puestas en situación de faja. Que también ofrecen un evidente parecido con las incluidas en el cuarto cuartel del escudo que hemos descrito y dibujado en primer lugar.

De todo lo expuesto se deduce con notoria claridad que las armas contenidas en los cuatro cuarteles del escudo que por su apellido Tena traía doña María Francisca Tena y que constituían un solo blasón, tal vez el primitivo, fueron transformadas por las armas de este linaje en otros cuatro escudos independientes entre sí, aunque con ligeras variantes que más descubren que ocultan su nexo familiar.


Otros: En oro, un león, de gules, atado a un árbol de sinople con cadena de azur; bordura de azur, con siete estrellas de plata.


Otros: En oro, un león, de gules, atado a un árbol de sinople con cadena de azur; bordura de azur, con ocho flores de lis, de oro.


Otros: En plata, siete billetes, de sinople.


Otros traen: De azur, un losange, de oro cargado con un grifo, de gules; en cada cantón del escudo, una estrella, de oro; en punta de sinople, cuatro cabezas de moro degolladas y chorreando sangre.