Arcos, Arcos (Los), Los Arcos, Losarcos

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En la información del apellido Arco quedan consignadas las dudas que existen respecto de si los Arco y Arcos son uno mismo que tuvo su origen en la villa de Losarcos o Los Arcos, de la Merindad de Estella, en Navarra. Añadiremos en este lugar que en Navarra, Aragón y La Rioja radicaron familias apellidadas Arcos. Efectivamente, en las Fogueraciones hechas en 1300 y 1329 se citan varias casas en las villas de Larraga, siendo su dueño Johan de los Arcos; en Sesma, su dueña María de los Arcos, y en Arroniz, su dueño Martín de los Arcos.

Con la modalidad de Arquos (que son sin duda las formas antiguas de los comienzos del castellano) encontramos también casas solares en la villa de Larraga, su dueño Johan de los Arquos; en la villa de Caparroso, su dueño Miguel del Arquo; Elvira de los Arquos;dos en la ciudad de Estella, sus dueños Martín de los Arquos y Johan de los Arquos, citadas en las Fogueraciones de 1350 y 1366.

Esas dudas y distintas opiniones nos aconsejan tratar por separado ambos apellidos, como lo hacemos, ya que así ganan en claridad los datos que acerca de ellos hemos recogido.

Fray Francisco Lozano señala este apellido como originario de Navarra. Otras familias radicaron en Aragón y La Rioja, cuyo origen fue probablemente la villa de Losarcos o Los Arcos, en Navarra, documentado allí en 1519. Los Arcos andaluces proceden de la ciudad de Arcos de la Frontera (Cádiz).

También pasaron a la ciudad de Vitoria (Alava) en 1854; Toledo en 1674, y en Buelna y Torrelavega (Cantabria), en 1750, así como a París (Francia), Perú, Argentina y Santiago de Chile.

Antonio y Catalina de los Arcos, vecinos de Logroño, probaron su hidalguía en Valladolid en 1519; Francisco de los Arcos de Albarro, vecino de la misma población, en 1540, y Antón Arcos de Belandia, vecino de Nájera, en 1573.

Pedro de los Arcos y Almazul, natural de Campillo, ingresó en la Orden de San Juan de Jerusalén, siendo Presbítero y Prior de la Iglesia parroquial de Campillo, de la Comunidad de Calatayud (Zaragoza), en 1803.

También fueron Caballeros de la misma Orden de San Juan: Domingo de Arcos y Arlegui, natural de Santiago de Chile, sin fecha; Antonio de Arcos y Arlegui, natural de Valparaíso (Chile), sin fecha; Francisco Javier de Arcos y Arlegui, natural de París, Gentilhombre del Rey Don Alfonso XII, desde 1856, y sus hijos Antonio y Javier de Arcos y Sarrasín, naturales el primero de Londres y el segundo de París, ambos en 1892.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Gil de los Arcos Alférez, vecino de Ubeda (Jaén), en 1576; Diego de Arcos Escalante, vecino de Tarifa (Cádiz), en 1733, y Sebastián Javier y Mateo Francisco Javier Arcos Gálvez, vecinos de Tarifa, en 1765.

En la Real Compañía de Guardias Marinas ingresaron: Francisco Arcos y Sancho, natural de Lorca, en 1780, y su hijo Juan de Arcos y Díaz, natural de Tarifa, en 1813, y Francisco e Ildefonso de Arcos y Fuentes, naturales de Tarifa, sin fecha.

Previa justificación de su hidalguía ejercieron cargos del Santo Oficio de la Inquisición: Juan y Pedro de los Arcos, que presentaron su genealogía, sin fecha; Juan de los Arcos López, Canónigo de Burgos, natural de Nájera (La Rioja), en Logroño, en 1580; Pedro de Arcos, para Ministro, en Lima (Perú), en 1628, y Pedro de los Arcos y Monroy, natural de Ecija (Sevilla), para Médico, en México, en 1660, y su mujer Isabel de Céspedes y Arellano, natural de Sevilla.

Previa información genealógica ingresó en el Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, Alonso de los Arcos, Presbítero, natural de Ibros, Comisario, en 1698.

Francisco de Arcos y Carrasco era Maestrante de Ronda (Málaga) en 1815.

Rodrigo Arcos, vecino de Antequera (Málaga), obtuvo confirmación de Caballero en 1490.


Armas


Los Arcos de la casa de Tarifa y sus líneas usan: Escudo partido: 1º, en campo de oro, un puente de piedra de tres arcos y en el puente un castillo, también de piedra, aclarado de gules, y 2º, en campo de oro, cuatro fajas de gules.


Según Vicente de Cadenas y Vicente los de Tarifa eran oriundos de Navarra y La Rioja, y extendidos por Castilla y pasados durante la Reconquista a Tarifa, participando en la conquista del Perú y del Ecuador, con distinciones en 1538 y 1565. A principios del siglo XIX pasó de Tarifa a Santiago de Chile, para volver a Europa y establecerse en París en los últimos años del mismo siglo, viniendo posteriormente a Madrid y Málaga: Escudo partido: 1º, en campo de oro, sobre ondas de azur y plata, un puente de tres arcos, sumado de una torre donjonada, todo de piedra almenada, de igual metal que el campo, mazonado y perfilado de sable, con arcos perforados y torre aclarada de gules, y 2º, en campo de plata, tres fajas de gules. Lema, en letras de sable sobre cinta de plata "Velar se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte".


Los del Rosellón usan: En campo de oro, un castillo de azur, que ocupa todo el escudo.


Otros de Cataluña, según Francisco de Alós de Fontcuberta, traen: En campo de oro, un castillo de azur, aclarado de oro, mazonado de sable.


Otros: En campo de sinople, un castillo, de oro.


Los de La Rioja ostentan: Escudo de oro, con un puente de piedra de un arco, bajo el que corre un río de azur y plata. Sobre el puente un águila de sable.


Los de Castilla tienen: Escudo de gules, con tres bandas de oro. Bordura de sable, con ocho sotueres de oro.


En el expediente del Guardia Marina Francisco Arcos y Sancho, natural de Lorca (Murcia) y descendiente de Tarifa constan sus armas así descritas: "Un castillo sobre una puente de tres arcos y a la izquierda tres bandas rojas".


Los de Navarra traen: Escudo terciado en faja: 1º, en campo de oro, tres fajas de sable; 2º, en campo de plata, un león rampante de azur, y 3º, en campo de oro, una caldera de sable. Bordura general jaquelada de azur y oro en dos órdenes.


Baños de Velasco dice que hay Arcos, en Aragón, que tienen: Escudo partido: 1º, en campo de plata, un león rampante, de su color natural, y 2º, en campo de oro, cuatro palos de Aragón, de gules. Bordura de oro, con ocho escudetes de azur, con una banda de plata.


Algún tratadista señala para otros, escudo de oro, con un castillo de azur, partido de gules con cinco estrellas de oro, y bordura de gules, con ocho sotueres de oro.


Los de Burgos, según Diego de Soto y Aguilar, traen: En campo de azur, dos arcos de flecha de oro. Bordura de gules con ocho castillos de oro. La bordura, concedida por Don Carlos I, fue añadida a las primitivas armas.

En 1565 concedió el Rey Don Felipe II a Francisco de Arcos, conquistador y Regidor de la ciudad de Quito (hoy capital de la República de El Ecuador), estas armas, que siguieron usando sus sucesores: En campo de azur, una corona de oro, sustentada por un brazo con armadura de plata, moviente del flanco siniestro y empuñando una espada también de plata, cuya punta entra en la corona, e igualmente entra en ella un arcabuz del mismo metal, y bordura de gules con cinco arcos de ballesta de oro con las cuerdas de plata; medio partido de sinople con un león rampante de su color natural, herido en el lado izquierdo del cuello y coronado de oro, y cortado de azur, con un árbol de sinople, terrasado de lo mismo, y un caballo de sable, con bridas de lo mismo y silla de gules, al pie del tronco. Apoyada en éste, en situación de barra, una lanza de sable con el hierro de plata.

El mismo Rey concedió en 1538 a Alonso Arcos Cortés, conquistador del Perú y vecino de Popayán (Colombia), estas otras armas para él y sus sucesores: En campo de azur, a la diestra, una ciudad de oro, y al pie de ella unos árboles de sinople y un río de azur y plata, y a la siniestra un caballero con armadura de plata y un estandarte en la mano diestra, jinete en un caballo de sable con las bridas y la silla de gules, que intenta atravesar el río; cortado de azur con un creciente de plata adiestrado, y medio partido de gules con nueve estrellas de oro, puestas de tres en tres. Bordura general de oro, con ocho cabezas de tigre, de gules, y entre ellas, en letras de azur, este lema: "Dextera Domini fecit virtutem".