Villa

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Este noble y antiguo linaje tuvo diferentes casas solares en las provincias de Cantabria, Asturias, Toledo y Vizcaya, desde donde pasaron a otros lugares de la Península.

La primitiva casa solar de este linaje fue la del lugar de Hinojedo, a media legua de Santillana del Mar (Cantabria). También hubo casas solares en los lugares de Santibáñez, Tezanos y Villafufre, ambos en el valle de Carriedo; en la jurisdicción de Santillana del Mar; en el valle de Cayón; en el lugar de Beranga, de la Merindad de Trasmiera, y en la Junta de Parayas, todo en Cantabria.

En el Señorío de Vizcaya hubo casas de Villa en el lugar de Biáñez, del valle de Carranza; en el valle de Salcedo (Zalla), y en Arcentales, Galdames y Concejo de Güeñes.

Igualmente nuevas casas encontramos en Piloña, Laviana y Siero (Asturias), y en la villa de Illescas y en el lugar de Carranque (Toledo).

Probaron su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago, en los años que se indican: Guido Villa, en 1607; Pedro de Villa Alvarado, natural de Berlanga (Asturias), en 1656; Rafael Villa Ceballos y de Paniagua, natural de Córdoba, en 1702, y Diego Carlos de la Villa y de Vadames, Capitán de Fragata de la Real Armada, natural de Santoña (Cantabria), en 1757.

Francisco de Villa Ceballos y Rodríguez Fernández Ceballos Rebollar Ceballos y Sáenz Prieto, natural del Concejo de Villafufre, en el Valle de Carriedo (Cantabria), probó su nobleza para ingresar en la Orden de Calatrava, en 1692.

En la Orcen de Alcántara ingresaron: Diego de Villa Alvarado y Mansilla Valle Alvarado y Jaramillo, natural de Incahuasi (Perú), en 1676; José de Villa y Urrutia Hurtado de la Quadra y Salazar, natural del Concejo de Zalla (Vizcaya), en 1694, y Jerónimo y José Villa Septién, en 1694.

Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Alonso de Villa, vecino de Navia de Suarna (Lugo), en 1624; Andrés de la Villa, vecino de Oviedo, en 1773; Antonio de Villa, vecino de Gradefes (León), en 1715; Diego Villa, vecino de Escalona (Toledo), en 1568; Domingo y Manuel Villa, vecinos de Santiago, en la jurisdicción de Cartes (Cantabria), en 1721; Fernando, José, Manuel y Tomás de Villa, vecinos de Cueto, en la jurisdicción de Santander, en 1772; Fernando Gaspar de Villa, vecino de Astudillo (Palencia), en 1775; José de Villa, vecino de Morata, en 1623; José de Villa, vecino de Brañosera, en la jurisdicción de Aguilar de Campóo (Palencia), en 1759; Juan de la Villa, vecino de Lozoya (Madrid), en 1537; Juan de Villa, vecino de Santa Eulalia de Manzanedo, en 1754; Lorenzo de Villa, vecino de Oviedo, en 1737; Lucas Villa, vecino de Brañosera, en 1777; Manuel Villa, vecino de Cueto, en la jurisdicción de Santander, en 1721; Manuel de Villa, vecino de Espinosa de los Monteros (Burgos), en 1785; Pedro de Villa, vecino de Madrid, en 1592; Segundo Villa, vecino de Yuncos (Toledo), en 1788; Toribio de Villa, vecino de Lledías (Asturias), en 1745; Alejandro de la Villa Argüelles, vecino de Siero (Asturias), en 1778; Juan de la Villa Pontevedra, vecino de Laredo (Cantabria), en 1600; Gaspar de Villa Ruiz, vecino de Talavera, en 1637; Gaspar de Villa Ruiz Agüero, vecino de Talavera, en 1637, y Bernardo y Francisco Villa Torre y Gutiérrez de la Vega, vecinos de Santa María, en el Valle de Cayón, en 1788.

Ante la Real Audiencia de Oviedo probaron su nobleza: José Villa Ballina Rosada y Barguera, natural de Lugas, vecino de Noreña y originario de Villaviciosa (Asturias), en 1824; Francisco Villa Baragaña y Espina, vecino de Mieres y originario de Riaño, en 1831; Fernando Villa-Carrada Villanueva y García, natural de Barredo, vecino de Colloto y originario de Oviedo, en 1777; Andrés Villa y Díaz, hijo de José y nieto de Gabriel Villa, natural de Valdesoto, vecino de Langreo y originario de Siero (Asturias), en 1795; Francisco Javier Villa Fuente y Llano, vecino de Duesos y originario de Pria (Asturias), en 1780; Antonio Villa García-Portiella González y Fernández-Tresguerres, natural de Baiña, vecino de 011oniego y originario de Lena (Asturias), en 1794; Francisco Villa Martínez y Vada, natural de Pria, vecino de Belmonte y originario de Cuerres (Asturias), en 1763; José Villa Presa García y García, natural de Pola, vecino de Infiesto y originario de Siero, en 1832; Francisco Villa Riera Fueyo y García-Baeres, natural de Sama, vecino de Boja y originario de Riaño, en 1794; N. Villa Riera Pegacho y Riera, natural de Riaño, vecino de Loredo y originario de Langreo (Asturias), en 1794; Alonso Villa Suero Carreño y Mata, natural de Valdesoto, vecino de Oviedo y originario de Noreña (Asturias), en 1831, y Juan y Agustín Villa y Valle, vecinos de Madrid y originarios de San Tirso, hijos de Gabriel y nietos de Gregorio Villa, en 1818.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada, en los años que se indican: Andrés Manuel de Villa, vecino de Porcuna (Jaén), en 1770; Juan José, Pedro y Diego de la Villa, vecinos de Guadajoz (Sevilla) y hacendados en Palomares, en 1768; Rodrigo de Villa, vecino de Porcuna, en 1540, y Francisco Villa Pérez, vecino de Alcaraz (Albacete), en 1539.

En la Real Compañía de Guardias Marinas ingresaron: Rafael Francisco de Villa y Acosta, nacido en Cádiz en 1705 (hijo de Rafael de Villa y de María Acosta), en 1723, y Pablo de Villa y Gutiérrez de la Vega, nacido en Santa María, del valle de Cayón (Cantabria) en 1775, en 1792.

Litigaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición, en los años que se indican: Alonso de Villa Fernández de San Salvador, natural de Santillana y vecino de Madrid, para Notorio, en Logroño, en 1637; Francisco de Villa Ceballos, natural de Santibáñez (Cantabria) y vecino de Córdoba, para Oficial, en Córdoba, en 1662 (hijo de Roque de Villa Ceballos y de Catalina de Arce Ceballos; nieto paterno de Juan de Villa del Rebollar Ceballos y de María Pacheco y Ceballos, y nieto materno de Toribio de Arce Ceballos y de Sancha Díaz de Ceballos), e Isabel de Villa, natural de Gamonal, vecina de Calera, para casar con Bernardo Martín de Rivera, Familiar, en Toledo, en 1645.

Obtuvieron Sello Mayor de hidalguía en la villa de Bilbao: Santiago, Francisco y Domingo de la Villa García de la Pesera Forjón y García, natural del Concejo de Siero (Asturias) y residente en Orduña (Vizcaya), en 18 de Agosto de 1662, y Pedro Antonio Villa París Bederegue y Delort, natural de Champagne (Francia) y residente en Bilbao, el 19 de Junio de 1817 (hijo de Juan Villa y Bederegue, bautizado en Champagne el 28 de Junio de 1747; nieto paterno de Pedro Villa y Piquemal y de Ana Bederegue, casados en Champagne el 22 de Febrero de 1745, y biznieto paterno paterno de Santiago Villa y María Piquemal, vecinos de Cáceres).

Mariano de Villaurrutia Salcedo Pedregal Hortiz y Mollinedo, probó su nobleza ante el Teniente Corregidor de Valmaseda, en 1777. Era hijo de José de Villaurrutia, dueño de la Casa torre infanzona de Bolumburu, en Zalla (Vizcaya).

José Villa, natural de Alagón (Zaragoza), ganó proceso de Infanzonía en la Real Audiencia de Aragón, en 1807.

Cristóbal Villa Almazán, vecino de Plasencia, obtuvo privilegio de armas por sus servicios en la rebelión de los moriscos, en 1506.

Juan Antonio Julián de Villa, probó su nobleza y limpieza de sangre ante la Justicia ordinaria de Santillana del Mar (Cantabria), en 1800. Era hijo de Alejandro José de Villa, Dueño y Pariente Mayor de las Casas de su apellido, Palación del Tánago, Pozos de la Lumbrera y Molinos de la Teja, y de Josefa de Cos Gayón y Bracho, vecinos de Santillana del Mar; nieto paterno del Capitán Francisco Antonio Pantaleón de Villa y de Juliana Francisca Gómez del Corro, vecinos de Santillana del Mar, y nieto materno de Pedro de Cos Cayón y de Juliana Bracho Bustamante).

De este linaje se distinguió Jerónimo de Villa, Cronista y Rey de Armas desde 1612, fallecido en 1643.


Armas


En campo de oro, un águila de sable, picada de plata, con el pecho atravesado por una saeta de plata. Lema: "Una buena muerte honra toda una vida".

Así se ven en el enterramiento de Juan de Villa Faes, en Valdesoto, del Concejo de Siero (Asturias). Estas mismas armas usan los de Santillana (Cantabria), según Enrique de Leguina y Vidal.


Otros: En campo de oro, un águila de sable, picada de plata, con el pecho atravesado por una saeta de plata. Bordura con el siguiente lema: Una buena muerte honra toda una vida.


Los de la casa de Villa, en Beranga (Cantabria), usan: En campo de oro, un águila de sable volante, desplegada y coronada, con el pico de plata, atravesada por una saeta de oro con plumas de plata. Bordura con divisa: "Un buen morir de la vida es gloria".


Los del lugar de Hinojedo, en Santillana, según Jorge de Montemayor, usan: En campo de oro, un águila de sable, rayada de plata, y atravesada por una saeta de oro con plumas de plata (de lo bajo a lo alto). Divisa de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir honra toda la vida".


Agustín de Loaysa, Rey de Armas, señala para los del lugar de Hinojedo, en Santillana: En campo de oro, un águila de sable, rayada de plata, y atravesada por una saeta de oro con plumas blancas y de sable (de lo bajo a lo alto). Divisa de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir honra toda la vida".


Los del lugar de Tezanos, en el Valle de Carriedo (Cantabria), usan según Francisco Gómez Arévalo de Villafufre: En campo de oro, un águila de sable, rayada de plata, lampasada de gules, y atravesada por una saeta de oro con plumas de plata (de lo bajo a lo alto). Divisa de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir honra toda la vida".


Los del lugar de Hinojedo, según Juan Francisco de Hita: En campo de oro, un águila volante y rampante de sable, picada de plata, y atravesada por una saeta de oro, con las plumas de plata y el hierro de acero, goteando sangre. Divisa de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir dura toda la vida".

Estas mismas armas usan los del lugar de Villafufre, en el valle de Carriedo, y en el valle de Cayón (Cantabria).


Algunos de Santillana del Mar traen: En campo de oro, un águila volante y rampante de sable, picada de plata, y atravesada por una saeta de oro, con las plumas de plata y el hierro de acero, goteando sangre. Bordura de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir dura toda la vida".


Otros de Santillana del Mar: Un águila explayada y coronada. Bordura cargada de cinco aspas, puestas dos en jefe y tres en punta, y en los cantones la inscripción: "Un buen morir es onrra de la vida".


Otros de Santillana del Mar: Un águila coronada. Bordura cargada con ocho aspas.


Los de Santibáñez (Cantabria), usan: En campo de oro, un águila volante y desplegada de sable, y atravesada de abajo arriba por una saeta de oro, con las plumas de plata, goteando sangre. Divisa de plata con el siguiente lema en letras de sable: "Un buen morir dura toda la vida".


En la Torre de Miyares, del Concejo de Piloña (Asturias), constan estas armas: Escudo cuartelado: 1º, en campo de azur, una estrella de oro; 2º y 3º, en campo de gules, un castillo de oro, y 4º, en campo de azur, una flor de lis de oro. Bordura de oro, con nueve aspas, de gules, tres en jefe y tres en cada costado.

En una casa de los Argüelles, en Villamayor, del Concejo de Piloña, consta el anterior escudo sin cuartelarlo y sin esmaltes. En la bordura sólo lleva seis aspas en vez de nueve, puestas una en jefe, otra en punta y dos en cada costado.


Los de Galdames (Vizcaya), según Manuel Vidal Salvador, usan: Escudo cuartelado: 1º, en gules, una torre de oro; 2º y 3º, en azur, un lucero de oro, y 4º, en oro, una flor de lis de azur. Bordura de oro con ocho aspas de gules.


Otros: En campo de gules, ocho panelas, de oro, puestas en dos palos de a cuatro.


Otros: En plata, dos clavas de azur, manchadas de sangre.


Otros: En campo de oro, un alfanje, en su color, goteando sangre.


Otros: En campo de plata, un castaño, de sinople, frutado de gules, con un lobo alzado a su copa y terrasado de sinople.


Otros: En campo de sinople, una cigüeña, de oro, con una sierpe, de sinople, en su pico.


Otros: En campo de plata, una cruz, de gules, floreteada.


Los Villa del Rey usan: En campo de sinople, una torre, de piedra y saliendo de su puerta un lebrel.


Los Villa del Río traen: Escudo partido: 1º, en azur, tres puntas, de lanza, de plata, y 2º, en gules, una mano, en oro.


Los Villa del Valle traen: Ajedrezado de azur y plata.


Los Villa de la Torre usan: En campo de plata, tres hojas, de trébol, de sinople, bien ordenadas. Bordura de gules con cuatro panelas, de oro.

Los de la villa de Selaya (Cantabria), según el expediente del Caballero de Alcántara Juan José Miera y Castañeda, los Villa, usan: Un águila crecida, tendidas las alas con una corona encima y tres espadas.

Los de Galdames (Vizcaya), según Juan Carlos de Guerra, usan: En campo de oro, un águila negra volante, lampasada y grietada de plata y atravesada de una saeta plateada que le entra por debajo del ala izquierda y sale por encima del ala derecha, cogiéndole parte del cuello. Sobre la celada un volante de plata con estas letras negras: "Un buen morir dura toda la vida".

Así constan en una certificación del Cronista y Rey de Armas Morales Zarco, en 1700.

Los Villa-Urrutia, de La Herrera (Zalla), usan: Escudo partido: 1º, cuartelado: primero, de oro, con un castillo de piedra; segundo y tercero, de azur, con una estrella de oro, y cuarto, de plata, con una flor de lis de azur; bordura general de plata, con siete aspas de azur, y 2º, en campo de oro, una cruz floreteada, de sinople, con cinco panelas, cuatro de sinople, una en cada hueco de la cruz, y otra de oro, colocada en medio de dicha cruz.

Los Villa-Urrutia, de Galdames y Zalla, usan: Escudo partido: 1º, cuartelado: primero, en oro, un castillo; segundo y tercero, en azur, una estrella, y cuarto, en plata, una flor de lis; bordura de plata con siete (otros con ocho), de gules, que es Villa, y 2º, en oro, una cruz de Calatrava de gules, cargada de una panela de sinople y cantonada de cuatro panelas del mismo color, que es Urrutia.

Otros Villaurrutia usan: En campo de plata, un compás, de sable.