Bernaldo de Quirós, Bernardo de Quirós, Quirós

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Envuelto en fábulas y mitos aparece el origen de este apellido en muchas obras antiguas y modernas, así como el hecho que dio motivo a su denominación. También hay en ellas ostensibles falsedades, anacronismos y contradicciones en lo que atañe al tronco del linaje y a sus primitivas generaciones.

Sorprende la facilidad con que aceptaron tamaños errores estudiosos genealogistas, y la ingenuidad con que la fábula fue acogida hasta en el propio blasón de una familia tan ilustre como la de Quirós, que no precisa recurrir al mito en apoyo de su muy antigua y bien probada nobleza.

No como fábula o leyenda, sino como suceso histórico con­firmado, se ha escrito repetidamente que el linaje de Quirós tiene su origen en Constantino (hijo del Emperador de Cons­tantinopla del mismo nombre), quien con un poderoso ejército defendió al Pontífice Estéfano III de la opresión que le tenía Desiderio, y derrotó a los longobardos, siendo tal la gratitud de dicho Papa al recobrar su lilertad, que hízole exclamar que se la debía “después de Dios a Constantino”. Hasta aquí no vamos mal, aunque esa versión no explica por qué la frase del Pontífice se convirtió después en el lema heráldico de la casa de Quirós.

Pero otra versión viene a explicarlo con notoria ligereza, asegurándonos que a donde acudió Constantino con su gente fué a España, para ayudar al Rey don Ramiro I en las guerras con los moros de Toledo y Zaragoza, y que encontrándose en una batalla, que se libró en el año 846, muy cerca del Monarca y viéndole caer del caballo, le gritó en su idioma griego : “Is quirós, Is quirós”, que quiere decir “tente fuerte, tente fuerte”, mientras acudía a levantarlo, cediéndole presto su propio caballo y armas y salvándole así de la muerte. Un día más tarde, recorriendo el campo agareno Constantino y el Rey, refirió éste el suceso a quienes les acompañaban, confesando “deber a Constantino la vida después de Dios,  por lo que aquél comenzó a llamarse Constantino Quirós». Del dicho, tomó prin­cipio el mote: “Después de Dios a Quirós”, elevado luego por la hipérbole al lema heráldico familiar: “Después de Dios, la Casa de Quirós».

No es necesario contribuir con apostillas al descrédito de esas versiones, ya que su fiel trascripción lo propicia y des­cubre. La segunda agrega que el repetido Constantino casó con Doña Galinda Bernardo, hija del célebre Bernardo de Carpio (en pugna con los datos de graves historiadores que nos presentan a esa señora, setenta años después, casada con Ximeno Vela, Ricohombre de don Ordoño II), haciendo derivar de ese matri­monio una sucesión que difiere por completo de la que presti­giosos genealogistas recogen como la más probable de los primeros ascendientes de los Quirós.

Para que el lector aprecie estas diferencias, y también para la mayor claridad de este trabajo, exponemos a continuación ambas sucesiones. Después referiremos la genealogía continuada de  la de la rama troncal de la casa de Quirós a partir del momento en que aparece fundada sobre datos históricos de mayor garan­tía, aunque incompletos y a veces equivocados y contradictorios.

Queremos también manifestar que a todos los miembros de este linaje que figuran en las siguientes filiaciones, los apellida­mos Bernardo de Quirós, y no Bernaldo de Quirós, porque en antiguos instrumentos, Crónicas, Historias y Nobiliarios apare­cen apellidados «Bernardo» y pasaron varios siglos hasta con­vertirse y generalizarse el «Bernardo» en “Bernaldo”, en las aludidas fuentes informativas y en el uso familiar, formando apellido compuesto con el de Quirós. En tiempos más moder­nos predomina ya la forma de Bernaldo sobre la de Bernardo en obras y documentos. Y en el avance de los años acabó por imponerse totalmente la de Bernaldo.

Según R. Faure, este apellido procede del topónimo Quirós, nombre de un municipio de Asturias compuesto por varias entidades de población y por el nombre del río que pasa por dicho municipio que fue tomado, primero como sobrenombre y después como apellido, por individuos que eran originarios del mismo, según fue costumbre muy extendida en la Edad Media para indicar así su origen geográfico. Probablemente, este topónimo esté en relación con el prerromano –kar-, “piedra”.

Ante la Real Chancillería de Valladolid probaron su hidalguía, entre otros: Alonso Quirós, vecino de Castronuevo (Ávila), en 1535; Antonio Quirós, vecino de Portillo (Salamanca), en 1556; Gabriel Quirós, vecino de Castronuevo (Ávila), en 1535; Martín de Quirós, vecino de Pravia (Asturias), 1569, etc.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada, entre otros: Diego de Quirós, vecino de Córdoba, en 1527; Francisco de Quirós, vecino de Don Benito (Badajoz), en 1537; Juan de Quirós, vecino de Alcazar (Granada), en 1546, etc.

En el “Archivo General Militar de Segovia” se guardan los expedientes, entre otros, de los oficiales: Juan Quirós, Caballería, 1786. Noble; Manuel Quirós, Artillería, 1772, etc.

Probó numerosas veces su nobleza, tanto los Quirós como los Bernaldo de Quirós, en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara, Carlos III y San Juan de Jerusalén y en las Real Compañía de Guardias Marinas.


Armas


En campo de plata, dos llaves de azur puestas en sotuer, con los anillos bajos, enlazados por una cinta de gules y acostada de seis luneles del mismo color (algunos tratadistas los llaman luceros, con ello arrastran una gran confusión), tres en cada flanco. En el jefe dos flores de lis de azur y otra en la punta también de azur. Puesto en situación de orla, este lema con letras negras: "Después de Dios, la casa de Quirós". Estas son las armas que asigna al linaje Quirós o Bernaldo de Quirós, la generalidad de los heraldistas, tanto antiguos como modernos: las que figuran en nobiliarios, documentos y ejecutorias de archivos familiares y certificaciones de Reyes de Armas, y las que ostentaron la mayor parte de las casas y ramas de este apellido, aunque en algunos casos con diferencias y variaciones que marcaremos después.


Algunos: En campo de azur, una faja de plata cargada en el centro de dos llaves de azur, con los anillos bajos, puestas en situación de palo y acostadas de seis luneles también de azur, tres a cada lado. En el jefe, una flor de lis de oro, y en punta otras dos del mismo metal. Bordura de gules con ocho sotueres de oro.


Otras ramas modificaron las armas anteriores en la siguiente forma: En campo de plata dos llaves de azur con los anillos hacia arriba y acostadas de cuatro luneles de gules, dos a cada lado. En el jefe tres flores de lis de azur, y otra en la punta. Bordura de gules con ocho sotueres de oro.


En el archivo del Marqués de San Esteban de Natahoyo se conservaba el siguiente escudo de los Quirós pintado por un Rey de Armas: En campo de plata, dos llaves de azur con los anillos bajos y entretejidos, puestas en situación de palo. Tres flores de lis de azur; dos flanqueando los anillos y otra debajo de ellos. Y en situación de orla, o sea, circundando las piezas, veinticuatro crecientes de gules, en lugar de los seis luneles.


También figuran cuatro flores de lis en otros escudos, pero puestas dos en el jefe y otras dos en punta bajo las llaves.


En la capilla con enterramiento que los Quirós de la casa santanderina del lugar de Cóbreces poseían en su iglesia parroquial, se veían dos escudos que los informantes en el expediente de pruebas de nobleza de D. Alonso Bernardo de Quirós, Caballero de Santiago, describen así: Son de piedra, el uno en el lienzo de la capilla y el otro en la clave de la bóveda y los dos son iguales, componiéndose de tres flores de lis y en medio dos llaves y a cada lado tres rosas, que se componen cada una de cuatro medias lunas, y por orla ocho aspas”.


En la capilla de Nuestra Señora del Amparo, en el barrio de Cardeo, del lugar de La Revilla de Valdáliga (Cantabria), había otro escudo de Quirós con dos llaves puestas en palo, los anillos bajos; tres flores de lis, una en jefe y dos en punta; ocho luneles, cuatro en cada flanco, y bordura con ocho aspas.


La torre del lugar de Rubayo y casa del Marqués de Castillo ostentaban un escudo cuartelado, cuyo tercer cuartel, correspondiente a Quirós, contenía dos llaves puestas en sotuer con los anillos para abajo; en el jefe y en punta dos flores de lis; a cada costado de las llaves, rosas o luneles, y el cordón de San Francisco puesto en situación de orla. En el jefe y flanco izquierdo el lema: “Después de Dios, la Casa de Quirós”.


Otros: En campo de plata, dos llaves de azur, puestas en sotuer, con los anillos bajos y enlazados con una cinta de gules.


Según Cadenas los Quirós traen: En oro, dos águilas, de sable, puestas en faja.


Según J.R. Vila, los Quirós catalanes traen: Cortado y encajado, de cinco, de oro y gules.


Según Fr. De Alós, los Quirós catalanes traen: Cortado y endentado de oro y gules.