Prada

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Para la generalidad de los tratadistas, esta familia es originaria de Galicia, pero en realidad tuvo su cuna en Asturias y procede de la casa de Quirós. Es una distinguida rama de esa casa que, conservando el patronímico de Vázquez, creó nuevo solar apellidándose primeramente Vázquez de Quirós, luego Vázquez de Prada y por último Prada, con supresión de dicho patronímico.

El apellido Prada lo tomó del nombre del lugar en que levantó su nueva casa y habitación, según se refiere en las líneas que siguen y que explica cómo esta rama de la casa de Quirós vino a formar la familia Prada al separarse del tronco de aquella. Parece que tal separación fue realizada por Alonso Vázquez de Quirós, quién, con arreglo a los tiempos en que vivió, debía ser hijo de Lope Bernaldo de Quirós y de su mujer doña Leonor de Villamizar, vecinos del concejo de Proaza, en Asturias, durante el reinado de don Juan II, si bien aparece otro Alonso Vázquez de Quirós en una carta que el Rey don Juan I dirigió a los asturianos y en la que también se nombra a Gutierre de Quirós, hermano de ese nuevo Alonso. Pero como ambos Alonsos eran descendientes directos de la casa de Quirós, no afecta a la procedencia y formación de esta rama el que se separase del tronco una generación antes o una generación después. Se tiene por cierto, sin embargo, que del Alonso Vázquez de Quirós fue hijo y sucesor Diego Vázquez de Prada, primero que usó la denominación o apellido de Prada.

Probaron su nobleza en las órdenes militares de Santiago (1528, 1600, 1611, 1620, 1624, 1647 y 1709) y Alcántara 1793, y más numerosas veces en la real Cancillería de Valladolid. Se extendieron por Puebla de Sanabria y por Cantabria; aquí tuvo casa solariega en el Valle de Castañeda y solía ir acompañado de algún patronímico.

Probaron su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, entre otros: Bartolomé Prada, de Tábara (Zamora), en 1567; Juan de Prada, de Arnedo (La Rioja), en 1589; Blas de la Prada, de Rodezno (La Rioja), en 1753, y Fernando de la Prada, de Briñas (La Rioja), en 1722. 

Probaron su hidalguía en la Real Chancillería de Granada, entre otros: Lázaro de Prada, vecino de Llerena (Badajoz), en 1777; Francisco de Prada Blanco, originario de Galicia, vecino de Granada, en 1799.


Armas


De gules, cinco llamas de fuego colocadas en sotuer. Bordura de plata cargada de seis menguantes de gules.


Otros: De azur, dos llamas de fuego, colocadas en palo, acostadas de seis luneles de plata, tres a cada lado.


Otros: De gules, cinco llamas de fuego, o tizones encendidos, colocadas en sotuer. Bordura de plata cargada de seis luneles de gules.


Otros: De oro, tres bandas de azur y, puestas en orla, dos sierpes afrontadas, con las colas entrelazadas.


Los de Asturias: De oro, un lagarto de sinople.


Otros: De azur, un brazo armado de plata, moviente del lado siniestro de la punta del escudo, entre llamas de fuego de gules, que sostiene en la mano, también de plata, una espada de lo mismo; en el cantón diestro, un libro de plata, abierto, surmontado de una estrella de oro.


Otros: De oro, cinco estrellas puestas en aspa [no se indica el esmalte de las estrellas]. Bordura de gules con ocho veneras de plata.


Los de Girona: Cuartelado en sotuer: 1º y 4º de oro, cuatro palos de gules; 2º y 3º de azur, flores de lis de oro y, en el centro, un lambel de gules.


Los Prada de Castilla: De oro, una corona de espinas de sable, manchada de gules. Bordura cosida de plata cargada de ocho veneras de azur.


Los de Italia: De gules, una banda de oro acompañada en jefe de un águila del mismo metal, y en punta de un león de lo mismo.