Bejarano, Vejarano

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Apellido de origen portugués, pero radicado en Extremadura desde principios del siglo XIII. Su antigüedad se remonta a los tiempos del primer Rey de Portugal Don Alfonso Enríquez, pues Fernando González Bejarano, Capitán General de dicho Rey, después de haber conquistado a los moros en 29 de Noviembre de 1162 la ciudad portuguesa de Beja, tomó el nombre de ésta por apellido, llamándose Bejarano, apellido que se perpetuó en sus descendientes.

Estos pasaron a España y ya en principios del siglo XIII aparecen establecidos en la ciudad de Badajoz y de ellos se cuenta que en las grandes revueltas habidas en esta ciudad con los portugueses hizo justicia en los primeros el Rey Don Sancho IV el Bravo, por la crueldad y gran matanza que habían causado en los segundos, ordenando fuesen ejecutados todos los Bejarano existentes en la ciudad, de cuya orden sólo consiguieron librarse los que tomaron como refugio a Trujillo (Cáceres), causa que, al parecer, motivó que se encontraran en la reconquista de dicha plaza.

De lo que no cabe duda es de que asistieron a esa reconquista, toda vez que su escudo de armas se encuentra al lado del de los Altamirano en el Arco de la Vera-Cruz, o Fernán Ruiz, en Trujillo, que fue por el que entró el ejército cristiano.

En Trujillo fundaron nuevo solar los de este linaje y su casa solariega se llamó en la antigüedad el Alcázar, y de ella se conserva aún la portada, que ostenta por encima del arco las armas de los Bejarano, que después describiremos, y dos vetustas torres mediano estado de conservación, en las que pueden aún verse ajimeces y ventanas de original y bonita traza. Lo que desde luego salta a la vista es que fue un vasto edificio perfectamente defendido.

Tuvo este linaje casas y ramas de mucho lustre, no sólo en Trujillo y Badajoz, sine también en Mérida y en Córdoba, con línea en Granada.

Probaron su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago: Luis Antonio Bejarano y Córdoba, natural de Lima, Conde de Villaseñor, en 1700; José Bejarano y Fernández de Córdoba, natural de Lima, en 1700; Domingo Bejarano Girón y del Aguila y Acuña. natural de Trujillo (Cáceres), Capitán de Granaderos del Regimiento de Infantería de Extremadura, en 1770; Pedro Bejarano de Orellana y Pizarro, natural de Trujillo, en 1640: Cristóbal Bejarano Orellana y Pizarro de Carvajal, natural de Trujillo, en 1640, y Jacinto Bejarano, en 1788.

Litigaron su nobleza para ingresar en la Orden de Calatrava: García Bejarano y Cervantes, natural de Trujillo (Cáceres), en 1638, y José Miguel Bejarano y Urrutia, natural de Arcicollar (Toledo), en 1788.

Probaron su nobleza para ingresar en la Orden de Alcántara: Eusebio José Bejarano y Martín, natural de Granada, Ministro Decano de la Real Audiencia de Asturias, en 1816; Gregorio Bejarano de Orellana y Cervantes de la Cerda Pizarro y de la Cerda, natural de Trujillo, en 1669, y Juan Antonio Bejarano de Orellana y Cervantes Manrique y de la Cerda Mendoza, natural de Trujillo, en 1637.

Probaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Granada: Félix Bejarano, vecino de Pozoblanco (Córdoba), en 1804; Pedro Bejarano, vecino de Trujillo (Cáceres), en 1547; Bartolomé y José Pérez Bermejo, vecinos de Sevilla, en 1725; Félix Bejarano Martín, vecino de Granada, en 1805, y Rodrigo y José Bejarano y Urrutia, vecinos de Manzanilla (Huelva), en 1593.

Juan Alonso Bejarano, hijo de Gonzalo Ferrández Bejarano, y Bartolomé Ferrández Bejarano, nieto del dicho Gonzalo, vecinos de Zufre (Huelva), obtuvieron certificación de hidalguía en 1477.

En el Archivo de Cuenca se custodia la ejecutoria de hidalguía de Agustín Bejarano, en 1661.

Ana Bejarano, natural de Cartagena, mujer del Alférez Diego Martín de la Cueva, natural de Almadrén, probó su limpieza de sangre ante el Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena, en 1627. Ana Bejarano era hija del Capitán Hernando Núñez Bejarano, Alguacil Mayor del Puerto Belo, y de María de Medina Campoó.

Fueron Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén: Diego Bejarano Cervantes Orellana, natural de Trujillo, desde 1646; Antonio Bejarano y Orellana, natural de Trujillo, desde 1646, y Rodrigo Bejarano y Orellana, en 1649.

De la Orden de Carlos III fueron: Félix Bejarano, Caballero, en 1851; Félix Vejarano, Número, en 1835; Félix José Vejarano, Supernumerario y Comendador, en 1853, y Félix Vejarano y Bulnes, Comendador, en 1856.


Armas


En campo de plata, un león rampante de su color y cuatro cabezas de dragones, de sinople, lampasadas de gules, movientes de los cuatro ángulos del escudo.

Estas son las que figuran en el Arco de la Vera-Cruz, de Trujillo, y así las traen los de esa ciudad, los de Badajoz, los de Mérida y los de las líneas de estas casas.

Estas armas usaba Luis Antonio Bejarano y Fernández de Córdoba, natural de la ciudad de Lima, primer Conde de Villaseñor.


Los de Extremadura ostentan: En campo de plata, cinco cabezas de sierpes de sinople, lampasadas de gules, puestas en sotuer y mirando hacia la diestra del escudo.

Varios tratadistas, entre ellos, Béthencourt, Vilar y Psayla, Piferrer y Ocampo, equivocan los esmaltes de esos escudos.


Miguel de Salazar señala también a este linaje estas otras armas: En campo de oro, un sol de gules, circundado de ocho cabezas de lobo de sable, mirándole. No indica qué rama es la que las usa.


Los de Pozoblanco (Córdoba) traen: Un árbol terrasado con dos lobos afrontados.

Estas armas constan en el expediente del Caballero de la Orden de Alcántara Eusebio José Bejarano y Martín, natural de Granada, año 1816.


Manuel de Bejarano y Campañón, natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz). Marqués de Cerverales, usaba por armas: Escudo cortado: 1º, en campo de oro, un león rampante al natural, linguado y uñado de gules, coronado de oro, y cuatro cabezas de dragantes de sinople, lampasadas de gules, movientes de los cuatro ángulos del escudo, y 2º, en campo de azur, una banda de oro, engolada en cabezas de dragantes de sinople. Bordura general de gules con quince aspas de oro.


Los Bejarano, de Béjar (Salamanca) y su rama en La Habana (Cuba), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de oro, un árbol arrancado, de sinople, frutado de gules (armas de Béjar).


Los Díaz Bejarano, de Jerez de los Caballeros, traen: Escudo cortado: 1º, en campo de oro, un león de gules y cuatro cabezas de sierpe, y 2º, en campo de sable, una banda de oro, engolada en cabezas de dragantes.

Estas armas constan en el expediente del Caballero de Alcántara Juan Pedro Sagher Doblado Deintiens Díaz Bejarano y López la Pulida, natural de Badajoz, año 1775.


Otros Vejarano usan: En campo de plata, un castillo de azur. Bordura de azur con ocho castillos de plata.