Albero, Alberó

Versión de impresión

Linaje de Aragón muy antiguo y de ricos-hombres de mesnada.

Tiene su origen, como otros muchos apellidos, en un pueblo cedido por el Rey en señorío a uno de sus guerreros en los primeros tiempos de la Reconquista, y cuyo nombre tomó el Señor por apellido, pasándolo después a sus descendientes.

Ese pueblo fue el lugar de Albero, próximo a Huesca. Se llamó en principio Albero de Yuso, voz esta última que equivale a Alto, por lo que aun se denomina este pueblo Albero Alto. Su antigüedad es muy grande, como lo acreditan las muchas hachas de la época neolítica encontradas con gran frecuencia en su término, y las varias sepulturas abiertas en la peña en los tiempos ilergetes, en los que debió ser una localidad muy populosa. Ahora bien; noticia cierta de ese pueblo no se tiene hasta el año 1089, en que aparece entre los lugares que Sancho Ramírez y su hijo Pedro dieron al Real Monasterio de Montearagón.

En el ejército de Alfonso el Batallador, en 1110, encontramos entre los ricos-hombres y caballeros que militaban a las órdenes de dicho Monarca, a Lope Fortún de Albero, que aparece también entre los que firmaron el testamento de ese intrépido Rey.

Se sabe, además, que el citado Lope Fortún de Albero se halló con don Alfonso el Batallador en la toma de Zaragoza en 1118, y que en 1119 continuaba aún siendo Señor del lugar de Albero, en cuya fecha se apoderó de este pueblo y su castillo Rodrigo de Lizana, llevándose prisionero al Lope Fortún al castillo de Lizana. Pero noticioso el Rey de lo sucedido, tomó a su cargo la defensa del Señor de Albero, poniendo sitio a este lugar, que se rindió a los dos días, dando la libertad a Lope, que volvió a ocupar su castillo y señorío.

Estaba el castillo edificado sobre un enorme peñón y sobre el que se alza en la actualidad la esbelta torre de la parroquia del pueblo.

Eran, pues, los Albero mesnaderos y formaban una de las familias más nobles por sus cuantiosos bienes, puestos siempre en servicio de su Rey, de donde proviene que alguna de las diversas ramas en que se subdividió con el transcurso del tiempo, llevara en su escudo las tres calderas en campo de oro.

Miguel de Albero, sucesor del Lope Fortún, acompañó en 1137 al Rey Ramiro el Monje, cuando éste abdicó la corona.

García de Albero, rico hombre, se halló en las Cortes celebradas en 1164 por el Rey don Alonso II.

También se hallaron caballeros de este linaje en la concordia que en 1173 hicieron los Monarcas de Castilla y Aragón, y en la jura del Rey don Pedro II en 1196. Pedro García de Albero fue heredado en Murcia en 1265.

Y Jimeno de Albero, caballero aragonés, estuvo en la guerra de Grecia en 1303.

Ramas procedentes de la casa del lugar de Albero se extendieron por Aragón, y entre otras nuevas casas que fundaron citaremos la del lugar de Albero Bajo, también próximo a a ciudad de Huesca; la de Blesa, en la provincia de Teruel; la de Oliete, en la misma provincia; la de Santa Cruz de Nogueras, tanbién en Teruel; la de Fuentes de Ebro, en la provincia de Zaragoza, y la de Alagón, en la misma provincia de Zaragoza.

Los Albero de la rama establecida en Fuentes de Ebro eran infanzones e hijosdalgo. De ellos fue Miguel Albero, vecino de dicha localidad, quien tuvo por hijo y sucesor a otro Miguel de Albero, que fue padre de Pedro de Abero, vecino también de Fuentes, que obtuvo sentencia de infanzonía en la Real Audiencia de Zaragoza el 9 de Abril de 1568.

La rama establecida en Oliete, del dominio de Bardasés, fue también muy principal. Uno de ella, llamado Pascual de Albero y Lázaro, probó su infanzonía ante la Real Audiencia de Zaragoza, obteniendo sentencia confirmatoria con fecha 28 de Julio de 1597, retada por Beltrán de la Cueva, Duque de Alburquerque y lugarteniente de Aragón.

Fuera de Aragón también se encuentran ramas de los Albero, pues éstas se extendieron por diversas regiones de España, quedando establecidas en varias de ellas, especialmente en Navarra, Valencia, Murcia, Vizcaya y Galicia.

A Pedro Luís Albero, natural de tiva, le fue concedido por el Rey don Felipe IV, en 1545, privilegio militar y nuevo escudo de armas.

Dicen también algunos autores que la familia Tempestuoso, en Italia, procede de Beltrán Albero, caballero aragonés, a quien así como a sus parientes Bernardo y Alonso Albero, Capitanes de Aragón, llamaron los tempestuosos por el gran estrago que hacían entre los moros, viniendo de tal mote el apellido de esa familia en Italia.

Ganaron proceso de Infanzonía en la Real Audiencia de Zaragoza: Pedro de Albero, vecino de Fuentes de Ebro, el 9 de Abril de 1568; Lope de Albero, vecino de Oliete (Teruel), en 1537; Pascual de Albero y Lázaro, de la misma vecindad, en 28 de Julio de 1597; Agustín Albero, vecino de Muniesa (Teruel), en 1767; Blas Albero, vecino de Alacón (Teruel), en 1741; José Albero, vecino de Muniesa, en 1726; Miguel Albero, vecino de Muniesa, en 1727, y Jorge Albero y Martínez, vecino de Alacón, en 1734.

Los Reales Tribunales de Navarra reconoció, en 1775, la nobleza de Francisco Antonio Albero, por sí y sus hijos, Pedro Gerónimo Escolástico Ramón, Alberta Cirila, María Zacarías, Benita Casilda y Juana Paula de Albero, vecinos de Miranda y originarios de Oliete.

Ingresaron en la Orden de Montesa: Bartolomé Albero, natural de Xátiva (Valencia), religioso, en 1582, y Luis de Albero y Pardo, natural deXátiva, en 1651.

Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición: Juan Alberó Alcaraz Beneyto y Maygras, natural de Baneras, para Familiar, en Valencia, en 1627, y su mujer Isabel Vicent Francés, natural de Baneras; Agustín Albero-Liñán, Oficial, natural de Meco (Madrid), y su mujer Estefanía de Ayala, natural de Toledo, en Toledo, en 1628, y Joaquín Alberó Navarro Ribera y Bellaella, natural de Ontinyent, presbítero beneficiado de la parroquia de Santa Catalina mártir de Valencia, para Notario, en Valencia, en 1767.

Obtuvieron salvas de infanzonía ante la Corte del Justicia Mayor de Aragón: García Albero, vecino de Novales (Huesca), con casal familiar en Albero Alto (Huesca), en Septiembre de 1315, y Salvador de Albero, vecino de Novales, con solar de la familia en Albero Alto, en Octubre de 1316.

José Albero Bru Miralles y Romera, natural de tiva (Valencia), probó su nobleza para ingresar como religioso en la Orden de Montesa, en 1579.

Isabel Alvero, natural de Lécera (Zaragoza), ganó proceso de Infanzonía en la Real Audiencia de Aragón, en 1668, y Bartolomé Albero, natural de Albalate del Arzobispo (Teruel), sin año.


Armas


Según Miguel de Salazar, en el lugar de Albero, en la provincia de Huesca, hubo dos casas de este linaje. Una de ellas traía: Escudo de veros de azur y plata.


La otra ostentaba: En campo de oro, una cruz llana de veros de azur y plata.

Estas últimas armas son consideradas por diversos tratadistas como las de la rama directa.


Los de la casa de Oliete (Teruel) traen: En campo de oro, tres calderas de sable.


Los Albero de Valencia traen: En campo de oro, un árbol al natural.


Las armas que traía Pedro Luís Albero, natural de tiva, ya citado, y a quien el Rey don Felipe IV concedió privilegio militar, eran: En campo de plata, un álamo de sinople.


Los de Navarra, Valencia, Castilla y Galicia, traen: En campo de oro, un álamo blanco, de sinople.


Los de la rama que se estableció en Galicia ostentan: En campo de oro, un álamo blanco, de sinople, terrasado de gules


Otros: En campo de gules, un álamo de sinople.


Otros de Navarra, traen: Escudo partido: , jaquelado de plata y azur, y , en campo de oro, un águila de sable, volante, el pico y pies de oro.


Los de la rama que radicó en Vizcaya traen: En campo de sinople, tres panelas de oro puestas en triángulo y bordura del mismo metal.


Otros Albero, de Navarra, usan: Escudo partido: , jaquelado de plata y azur, y 2º, en campo de oro, un águila de sable.


Otros: En campo de gules, un león verado.


Los Albero de las ramas establecidas en Blesa y Santa Cruz, también en la provincia de Teruel, y los de la villa de Alagón, en la provincia de Zaragoza, usan por armas: En campo de azur, un monte de oro con hierbas de sinople, surmontado de una estrella de plata de ocho puntas, rodeada de otras más pequeñas.