Cueba, Cueva, Cueva (de la), De la Cueva

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La familia Cueva o de la Cueva, de remoto origen, es una de las más ilustres de España. Ya en mediados del siglo XII florecían caballeros de este linaje, que fueron Señores de Molina. También tomaron parte en la lucha contra los moros en Andalucía y figuraron entre los ganadores de Baeza (Jaén) en 1227.

Originarios primitivamente de Navarra, la leyenda de la familia, que recuerda sus armas, supone que el progenitor de los Cueva fue un caballero llamado Beltrán, que en las montañas de Sobrarbe, en tiempos de su primera restauración, venció y mató a una sierpe en la boca de la cueva, de lo que le vino el apellido; pero esa leyenda no pasa de los límites de la fábula y sólo la recogemos a título de curiosidad.

Lo más cierto es que en la raya de la Merindad de Castilla la Vieja poblaron los de este linaje en el lugar de la Cueva, del valle de Manzanedo y provincia de Burgos, cuyo nombre tomaron por apellido y en el que radicó su primitivo solar. José Pellicer afirma que en ese lugar, luego casi despoblado, perduró un edificio antiguo, que había formado parte del Palacio y casa solariega de esta familia, conservando su nombre de Palacio de la Cueva v las armas del dragón, propias del linaje, hasta que pasó a poder de unos caballeros Gómez, emparentados con los de Isla. Entonces, sin duda, fue cuando los Cueva pasaron a vivir a Molina de Aragón como parientes que eran del primer Señor de este Estado, el Conde Manrique de Lara, y a la ciudad de Molina, de la provincia de Guadalajara, que era la cabeza del Señorío, pobló Pedro de la Cueva, que es el tronco más antiguo y comprobado de esta familia.

Otra casa radicó en el lugar de Menamayor, del valle de Mena (Burgos), y en Medina del Campo (Valladolid).

En Asturias tuvo casa solar en la parroquia de Lada, del Concejo de Langreo.

En Cantabria tuvieron casas solares en la provincia de Liébana y en el lugar de Queveda, del municipio de Santillana del Mar, y en la villa de Selaya, del valle de Carriedo.

En Galicia tuvo casa solar del lugar de Piedrafita, de la feligresía de Parada y del valle de Miñor (Pontevedra).

En Aragón tuvo casas solares en Estercuel, su dueño Johan de la Cueba; en Cañizar del Olivar, su dueño Mingo la Cueba; en Ejulve, su dueño Miguel de la Cueba; en Crivillén, su dueño Jayme la Cueva; en Castel de Cabra, su dueño Miguel de la Cueba; en Palomar de Arroyos, su dueño Johan de la Cueba; en Montalbán (todo en Teruel), sus dueños Pascual de la Cueva, Colau de la Cueva, Joan de la Cueva y la mujer de Salvador de la Cueva; en Ibdes (Zaragoza), su dueño Pedro de la Cueva; en Sariñena, su dueño Steban de la Cueba, y en Lagunarrota (ambas en Huesca), su dueño Anthón de Cueva, documentadas en la Fogueración aragonesa de 1495.

Gonzalo la Cueva fue Juez de Teruel en 1469.

Obtuvieron repartimiento en la ciudad de Guadix (Granada) por ser vecinos o pobladores de ella, en 1489: Cristóbal de la Cueba, Diego de la Cueba, de Baeza, Bartolomé de la Cueba, Rui Pérez de la Cueba, Marina de la Cueba, Fernando de la Cueba, Rui Pérez de la Cueba, Diego de la Cueva, Cristóbal de la Cueba, Ventura de la Cueba y Francisco de la Cueba.

Cristóbal de la Cueva y Fernando de la Cueva fueron escuderos de las Guardas Reales que recibieron mercedes y vecindad en el repartimiento de la ciudad de Guadix (Granada).

Pasaron a Chile, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Honduras, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, El Salvador y Venezuela.

Probaron su nobleza para ingresar como Caballeros en la Orden de Santiago: Alonso de la Cueva y de Herrera, natural de Nápoles, en 1613, y Antonio de la Cueva y Silva, natural de Medina del Campo, Comisario General de la Caballería de Flandes (hijo de Agustín de la Rúa y de Leonor de la Cueva y Silva, naturales de Medina del Campo), en 1645.

Litigaron su nobleza para ingresar como Caballeros en la Orden de Calatrava: Juan de la Cueva, natural de Jerez de la Frontera, en 1604, y Cipriano de la Cueva Rivamartín del Barco Aldana, natural de Madrid, en 1631.

Martín Alfonso de la Cueva y de la Cueva Junterón y Benavides, natural de Guadix, fue Caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1671. Era hijo de Diego de la Cueva, Señor de Torrafe, y de María de la Cueva y Benavides, Señora de Almuñana, y nieto paterno de Rodrigo de la Cueva y Calvo, Señor de Torrafe, y de Mariana de Junteron y Zambrana.

Antonio José y Nicolás de la Cueva y Forcallo, hermanos, naturales de Ciudad Real, probaron su limpieza de sangre para ingresar como religiosos en la Orden de Calatrava en 1728 y 1735, respectivamente. Eran hijos de Antonio José de la Cueva y Bermúdez y de María del Forcallo y Heredia y nietos paternos de Antonio de la Cueva y de María Bermúdez.

Probaron su hidalguía y limpieza de sangre para ingresar como religiosas en la Orden de Santiago: Juana de la Cueva, natural de Granada, del convento Madre de Dios de Granada, en 1642, y Juana de la Cueva y Benavides, natural de Guadix, en Granada, del convento Madre de Dios de Granada (hija de Pedro de la Cueva y Benavides y de Quiteria de Benavides y Luján y nieta paterna de Ruy Pérez de la Cueva y de Isabel de Benavides), en 1626.

Manuela de la Cueva y López, natural de Las Huelgas, del convento de San Felices de Burgos, probó su hidalguía y limpieza de sangre para ingresar como religiosa en la Orden de Calatrava en 1754. Era hija de Jerónimo de la Cueva y Gutiérrez y de María López y Villanueva y nieta paterna de Pedro de la Cueva y de María Gutiérrez.

Francisco Antonio de la Cueva y de la Torre, natural de Daroca (Zaragoza), fue Caballero de la Orden de Montesa en 1624.

Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid: Francisco de la Cueva, vecino de Valladolid, Abogado de la Real Chancillería, en 1602; Juan de la Cueva, vecino de La Adrada, en 1538; Juan de Cueva, vecino del valle de Carriedo (Cantabria), en 1570, y Juan de la Cueva Coalla, vecino de Lominchar (Toledo) y Regidor de la ciudad de Toledo, en 1646.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Bartolomé de la Cueva y hermanos, vecinos de Ubeda, Villacarrillo y Baeza (todo en Jaén), en 1593; Beltrán de la Cueva y hermanos, vecinos de Ubeda, en 1586; Diego de la Cueva, vecino de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en 1548; Diego de la Cueva, vecino de Carmona (Sevilla), en 1576; Diego de Cueva, vecino de Santa María de los Llanos (Cuenca), en 1712; Fernando de Cueva y hermanos, vecinos de Hornachos (Badajoz), en 1768; Fernando de la Cueva, vecino de Baeza, en 1593; Hernando de la Cueva, vecino de Baeza, en 1511; Hernando de la Cueva, vecino de Iniesta (Cuenca), en 1546; José de la Cueva y consortes, vecinos de Fiñana (Almería), en 1803; José de la Cueva, vecino de Hornachos, en 1790; Juan de la Cueva, vecino de Ladrada, en 1538; Juan de Cueva, vecino de Constantina (Sevilla), en 1588; Juan de la Cueva, vecino de Zorita (Cáceres), en 1537; María de la Cueva e hijos, vecinos de Carmona, en 1582; Miguel de la Cueva, vecino de Castuera (Badajoz), en 1571; Pedro de la Cueva Bustamante, vecino de Cambil y Alhabar (ambas en Jaén), en 1581; Juan Cueva Cabrera y Alonso Cabrera, vecinos de El Pedroso (Sevilla), en 1547; Francisco Claudio Cueva y Coba, vecino de Iznájar (Córdoba) y Ogíjares (Granada), en 1682; Bartolomé Cueva Díaz de Navarrete, vecino de Ubeda, en 1593; Narciso de la Cueva y Forcallo, vecino de Ciudad Real, en 1743; Juan de Cueva Menor, vecino de El Pedroso, en 1553; José Cueva y Ortega, vecino de Málaga, en 1780; Eusebio y Diego Antonio Cueva y Rienda, vecinos de Fiñana, en 1733; Andrés de la Cueva Salazar y Francisco Salazar de la Cueva, vecinos de La Guardia, en 1657, y Fernando Pablo Cueva y Zaragoza, vecino de Linares, en 1780.


Armas


Antes de la conquista de Baeza en 1227 tenían los de este linaje: Escudo mantelado: 1º y 2º, en campo de oro, un palo de gules, y 3º, en campo de plata, un dragón de sinople.


Después de la conquista de Baeza acrecentaron esas armas con una bordura de gules, con ocho sotueres de oro: Escudo mantelado: 1º y 2º, en campo de oro, un palo de gules, y 3º, en campo de plata, un dragón de sinople. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Estas armas con la bordura constan en la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo; en la calle de Pontaneja, con la inscripción "1551", y otra en la fachada del sur de la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, de Cervera de Pisuerga (Palencia).


Otros: Escudo mantelado: 1º y 2º en campo de oro, un palo de gules, y 3º, en campo de plata, un dragón de sinople. Bordura de gules con ocho sotueres de oro, alternados con los escusones de Mendoza; cuartelados en sotuer de sinople y oro.


Los Duques de Alburquerque usan: Escudo mantelado: 1º y 2º en campo de oro, un palo de gules, y 3º, en campo de plata, un dragón de sinople. Bordura de gules con siete sotueres de oro, alternados con los escusones de Mendoza; cuartelados en sotuer de sinople y oro.


Los Duques de Alburquerque usan: Escudo mantelado: 1º, en campo de azur, tres flores de lis de oro, bien ordenadas; 2º, en campo de oro, dos palos de gules, y 3º, en campo de sinople, un dragón de oro, linguado de gules. Bordura de gules con ocho sotueres de oro, alternados con los escusones de Mendoza; cuartelados en sotuer de sinople y oro.


Otros: En campo de azur, un león, de oro, resaltado de una faja, de gules.


Otros, según Gregorio García Ciprés, traen: Un león sacando medio cuerpo de una cueva, boca y uñas de gules.


Otros: En campo de plata, dos caras, de moro, sangrantes, de su color.


Los Vizcondes de Huelma traen: Escudo mantelado: 1º y 2º, de oro, con un palo de gules, y 3º, de plata, con un dragón de sinople que sale de una cueva. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Estas armas traen los de las Merindad de Campos, con rama en el valle de Mena (Burgos).


Los de Cuéllar (Segovia) traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de azur, tres flores de lis de oro, bien ordenadas; 2º, en campo de oro, dos palos de gules, y 3º, o mantel, de plata, con el dragón de sinople.


Otros añaden una bordura de gules con ocho aspas de oro: Escudo mantelado: 1º, en campo de azur, tres flores de lis de oro, bien ordenadas; 2º, en campo de oro, dos palos de gules, y 3º, o mantel, de plata, con el dragón de sinople. Bordura de gules con ocho aspas de oro. Estas mismas armas usaban los de Ubeda.

Dichas armas usaba Francisco de la Cueva y Guzmán, Marqués de Santa Lucía de Conchán, concedido por Don Carlos II el 12 de Junio de 1683, y los Marqueses de la Adrada.


Otros traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de azur, tres flores de lis de oro, bien ordenadas; 2º, en campo de oro, dos palos de gules, y 3º, o mantel, de plata con una boca de cueva, saliendo de ella un dragón fiero de sinople echando llamas por la boca, y medio salido, sin la bordura.


Los de Ubeda, según Bernardo de Estrada y Nava, traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de azur, tres flores de lis de oro, mal ordenadas; 2º, en campo de oro, cuatro bastones de gules, y 3º, en campo de sinople, un dragón de oro saliendo de una cueva oscura.


Los de Alcorisa (Teruel) usan: Escudo mantelado: 1º y 2º, en campo de oro, dos palos de gules, y 3º, o manteladura, de azur, un dragón de oro, linguado de gules. Bordura de gules con ocho sotueres de oro.


Los Duques de Alburquerque usan: En campo de plata, y en el medio de él una lisonja de gules cargada de un castillo de oro; y en los cuatro ángulos, leones rampantes de púrpura.


Otros usan: En campo de plata, y en el medio de él una lisonja de gules cargada de un castillo de oro; y en los cuatro ángulos, leones rampantes de gules.


En la casa llamada del Patriarca, calle del campo o Sopuente, de la villa de Selaya, del valle de Carriedo (Cantabria), constan: Escudo mantelado: 1º, tres flores de lis, mal ordenadas; 2º, tres palos, y 3º, o manteladura, una cueva y un dragón que saca la cabeza por ella.


En la calle de la Carrera, de Santillana del Mar, constan: Tres palos que apoyan en una ojiva o boca de cueva por la que asoma un dragón.


En la torre llamada de Beltrán de la Cueva, del lugar de Queveda, del municipio de Santillana del Mar (Cantabria), constan: Un guerrero montado en su corcel, que introduce su lanza en la boca de un dragón, todo sobre ondas de agua, con una inscripción que dice "Cueva".


A pedimento de Toribio Pérez de Bustamante, que era Señor de la Casa de Cueva en Queveda en 1649, se certifican las armas de esta casa por Juan Francisco de Hita, de esta forma: En campo de azur, una torre de oro, orpasada de gules sobre un risco al natural, y al pie de ella una gruta y a su puerta tres cabezas de moros con turbantes de plata y gules.


Don Enrique IV de Castilla concedió a Beltrán de la Cueva, primer Duque de Alburquerque, primer Conde de Ledesma y de Huelma, las siguientes armas: Escudo cortado bajado: 1º, en campo de oro, cuatro palos, de gules, y 2º, en campo de sinople, una cueva, de sable, de la que sale un dragón, de oro, lampasado de gules.


Otros añadieron una bordura de gules con ocho sotueres de oro.