Hidalgo

Versión de impresión

Linaje de origen gallego, muy extendido por toda la Península con la Reconquista.

Se trata de un apellido muy antiguo, con casas de nobleza en muy distintas regiones de España. Muchos valientes Caballeros de este apellido combatieron contra los moros en la Reconquista y así, en el sitio y toma de Granada ya encontramos a varios Hidalgos, habiéndose destacado por su valor y arrojo en el combate. Así, puede citarse como uno de sus más rancios solares el que radicó en tierra de Límia (Galicia), cuyos caballeros pelearon en cuantas guerras se llevaron a efecto, en su época, contra los moros. Algunos de sus caballeros después de la toma de Granada se establecieron en dichas tierras siendo este el origen, o mejor dicho, la difusión del apellido en Andalucía.

Una casa Hidalgo muy antigua la hubo en la villa de La Bañeza, de la provincia de León. Y otra, los Hidalgo asturianos, en el lugar de Alea, del Concejo de Rivadesella. En la provincia de Soria existió otra antigua casa de Hidalgo, concretamente en Valdecantos, Ayuntamiento de Santa Cruz de Yanguas, en el partido judicial de Agreda.

En Salamanca encontramos una casa Hidalgo en el lugar de Lornadilla, un caserío próximo a la ciudad de Salamanca, con línea en la villa de Bóveda del Río Almar, partido de Peñaranda de Bracamonte. En lo que respecta a la provincia de Ciudad Real, una casa Hidalgo puede encontrarse en Villar del Pozo, de la que partió una rama que fue a instalarse en la ciudad de Medina Sidonia (Cádiz).

Probó su nobleza en las Ordenes de Santiago (1683, 1685, 1697, 1701 y 1924), Calatrava (1793), Alcántara (1695 y 1698), Montesa (1926) y Carlos III (1795, 1805 y 1832); en las Reales Chancillerías de Valladolid (1517, 1552, 1580, 1605 y 1624) y Granada (1643), y en la Real Compañía de Guardias Marinas (1770).

En la crónica del Rey Alfonso XI, se lee que por el mucho daño que desde el castillo de Tiscar, hacían los moros a las tierras de Cazorla, Úbeda y Baeza, mandó el Rey Alfonso XI, al Infante don Pedro, que sin dilación, conquistase aquella fortaleza. Para acometer tal empresa, el mencionado infante salió de Úbeda, llevando en su compañía a Garci Fernández de Trujillo, Maestre de Santiago, a Garci López de Padilla, Maestre de Calatrava, y a Rui Velázquez, Maestre de Alcántara. Les siguieron muchos caballeros y también los Obispos de Toledo y de Sevilla, y al fin quedó puesto el cerco a la villa y castillo de Tiscar. Sucediéndose los encuentros y escaramuzas, sin decidirse la victoria a favor de ninguno de los dos ejércitos, y el Infante don Pedro, desalentado, pensó levantar el cerco. Había junto al castillo una peña tajada, llamada Pela Negra, que servía de antemural casi inexpugnable, y de la que era necesario apoderarse. A ello se ofreció un escudero llamado Pedro Hidalgo, que acompañaba al Maestre Garci Fernández de Trujillo, pequeño de cuerpo, pero de ánimo muy esforzado, y una noche logró escala Peña Negra y matar a diez moros que la guarnecían, suceso que desmoralizó a los poseedores de la villa y castillo, que al día siguiente los abandonaron.

A la rama de Andalucía pertenecieron: don Juan Lucas Hidalgo y Rangel, que probó su nobleza en la Real Chancillería de Granada en 1649, y don Francisco Hidalgo y Vasco, Moztezuma y Vargas, y don José Antonio Hidalgo y Doña-mayor, Vasco y Echevarri, Maestrantes de Ronda en 1779 y 1836, respectivamente.


Armas


Las de Pedro Hidalgo, concedidas por el Infante don Pedro: En campo de azur, un lucero, de oro.

Estas mismas armas usaron sus descendientes que se apellidaron "Díez", por ser diez los moros que el citado Pedro Hidalgo mató en la Peña Negra de la fortaleza de Tiscar.

Iguales armas trajeron los Hidalgo extremeños de la casa de Quintana de la Serena (Badajoz).


Los de Andalucía, traen: En campo de azur, un lucero, de oro, de ocho puntas; bordura de gules, con diez cabezas de moro al natural.


Los de Medina Sidonia, traen: En campo de azur, un león rampante de oro; bordura de gules, con cuatro castillos y cuatro sotueres de oro, alternando.


Otros traen: En campo de oro, una flor de lis de gules, surmontada de una cruz llana del mismo color; partido de azur, con una torre de oro.

Los de Asturias y León traen: Escudo partido: 1º, de oro, con un roble de sinople y dos galgos de su color atados al tronco con una cadena de hierro, 2º, de plata con un hombre armado con espada ceñida y un halcón en la mano, a sus pies varias cabezas de moro; bordura de azur, con ocho estrellas de oro.