Pinto, Pintos

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Linaje noble de Oporto, Portugal, de donde pasó a España, creando sus ramas en esta nación, fundando nuevas casas solares en Cantabria, ambas Castillas, Andalucía y Canarias.

Figuran entre ellas las que radicaron en la jurisdicción de la villa de Santillana del Mar (Cantabria), en la ciudad de Medina de Rioseco (Valladolid), en Madrid y en Toledo, y en la isla de la Palma (Islas Canarias).

Otra rama moró en Ceuta, otra en Nápoles y otra en Córdoba (Argentina), alcanzando este apellido bastante difusión.

Probó su nobleza en las Ordenes de Santiago (1694, 1701 y 1713) y Calatrava (1651 y 1678) y en la Real Chancillería de Valladolid (1538, 1541 y 1773).

Pasado en los primeros años del siglo XIX a Puntarenas (Costa Rica), radicado en San José, con línea en Guatemala.

Don Ricardo Pinto de Costa fue creado Conde Lumbrales en 19 de diciembre de 1888. Don José Antonio Pinto y Añorga fue autorizado en 10 de marzo de 1882 para usar en España el título pontificio de Conde de Añorga.


Armas


En campo de azur, cinco crecientes, de plata, puestos en sotuer.


Los Pinto radicados en Toledo, traen: En campo de plata, dos faisanes, de su color, puestos en palo.


Pinto, originario de Oporto, pasado los primeros años del siglo XIX a Puntarenas (Costa Rica), radicado en San José, con línea en Guatemala; y los Pinto (de), de Naples (Portugal), según Rietstap, traen: En campo de plata, cinco crecientes, de gules, puestos en aspa.


Otros Pinto, traen: En gules, una torre de plata superada de una garza volante, y acostada a cada lado de tres flores de lis, de oro, puestas en palo.


Los Pinto, radicados en Madrid: En gules, un palo, de oro, adiestrado de una torre, de oro, y siniestrado de un árbol, de sinople.


Otros Pinto, traen: En sinople, un bordón, de oro, con una calabaza atada y adiestrado de una venera, de plata.


Los Pintos, traen: En azur, dos lobos de oro, membrados de gules y puestos en palo; bordura de gules, con ocho aspas de oro.


Otros Pintos, traen: En oro; bordura de gules, con ocho aspas, de oro.

Otros traen: En campo de azur, una cruz floreteada, de oro, y en cada ángulo, una estrella del mismo metal, bordra de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Angelus Pelayo, et suis victoriam." Sostenido el escudo por un ángel.